La factura electrónica se ha convertido en uno de los pilares de la transformación digital en Europa. Sin embargo, su grado de implantación y madurez varía significativamente entre países. Algunos ya operan con modelos plenamente obligatorios y consolidados, como es el caso de Francia e Italia. En el punto medio está España, que se encuentra en pleno proceso de implementación de la Factura Electrónica. En el otro extremo se encuentra Alemania, otra de las grandes economías europeas, que todavía no tiene la obligatoriedad de la Factura Electrónica en el entorno B2B.
Analizar el caso de países como Italia y Francia permite entender hacia dónde se dirige la digitalización de la facturación en Europa y qué papel jugará el proyecto ViDA (IVA en la era digital) en este proceso.
Italia: el referente europeo
Italia es, a día de hoy, el país más avanzado en materia de factura electrónica en Europa.
Desde 2019, todas las facturas entre empresas deben emitirse a través del sistema público Sistema di Interscambio (SdI), gestionado por la Agencia Tributaria italiana. Este modelo centralizado implica que:
- - Todas las facturas pasan por una plataforma pública.
- - La Administración tiene acceso inmediato a la información fiscal.
- - Se garantiza la trazabilidad completa de cada documento.
El resultado ha sido una reducción significativa del fraude fiscal y una mayor eficiencia en los procesos administrativos.
Italia ha demostrado que un sistema obligatorio, centralizado y bien definido puede transformar completamente la gestión de la facturación.
Francia: un modelo híbrido en evolución
El modelo francés tiene un enfoque diferente del italiano. En este caso se ha optado por un modelo híbrido que combina una plataforma pública central, el Portail Public de Facturation (PPF), con un sistema de Plataformas privadas autorizadas, las Plateformes de Dématérialisation Partenaires (PDP).
A diferencia del modelo italiano, en Francia no todas las facturas pasan directamente por el sistema público, sino que pueden gestionarse a través de plataformas privadas certificadas que se conectan con la Administración.
Además, el modelo francés incorpora dos conceptos clave:
- e-invoicing (intercambio de facturas electrónicas)
- e-reporting (envío de información fiscal a la Administración)
Este enfoque busca combinar control fiscal con flexibilidad operativa para las empresas.
España: un modelo en construcción
En España, desde 2015 el uso de la factura electrónica es únicamente obligatorio en el intercambio de facturas con la Administración Pública. Pero esta situación está a punto de cambiar. Se están desarrollando dos normativas que transformarán para siempre el modelo de facturación, asimilándolo al sistema francés. Estas son:
- Ley Crea y Crece, que introducirá la obligatoriedad de la factura electrónica en las relaciones B2B.
- Verifactu, centrado en el control fiscal y en la trazabilidad de los registros de facturación.
Este doble enfoque responde a objetivos distintos, control de la morosidad y lucha contra el fraude, pero converge en un mismo resultado: la necesidad de trabajar con sistemas digitales, estructurados y trazables.
Las dos normativas se encuentran en fase de desarrollo, pero según los plazos establecidos por el Gobierno, en 2027 ya estarán en vigor. Si no se producen nuevos aplazamientos, las fechas clave previstas son:
Verifactu
Su entrada en vigor, tras el aplazamiento, está prevista para 2027. El 1 de enero para las empresas y el 1 de julio para los autónomos. Los proveedores de softwares de facturación deben estar certificados desde julio de 2025.
Factura Electrónica obligatoria
A partir de la publicación de la Orden Ministerial, prevista para julio, las empresas con facturación anual superior a 8M tendrán un año de plazo para implementar la factura electrónica, y las empresas con una facturación anual inferior a 8M, tendrán dos años.
Tres modelos, una misma dirección
Aunque España, Italia y Francia presentan enfoques distintos, existen elementos comunes que marcan claramente la tendencia europea:
- - La factura electrónica estructurada será obligatoria.
- - La trazabilidad de las facturas será total.
- - Las administraciones tendrán acceso a la información en tiempo casi real.
- - Las plataformas tecnológicas jugarán un papel central.
Aunque cada país avanza a su propio ritmo, la Unión Europea ya ha definido el siguiente paso: la armonización de estos modelos a través del proyecto ViDA (VAT in the Digital Age), que establece un marco común para la facturación electrónica y el reporting del IVA a nivel europeo.
El objetivo de ViDA es establecer un marco común que permita:
- - La digitalización completa del IVA en operaciones intracomunitarias.
- - La estandarización de formatos y procesos.
- - El intercambio de información en tiempo casi real entre Estados miembros.
Esto implicará que las empresas que operan a nivel europeo deberán adaptarse no solo a normativas nacionales, sino también a un modelo común europeo.
En cuanto al calendario de implementación, se prevé que en julio de 2030 la factura electrónica obligatoria ya esté implantada en las operaciones intracomunitarias B2B, y que en 2035 todos los sistemas nacionales deban estar alineados con un estándar europeo común, previsiblemente basado en UBL.
Una oportunidad para anticiparse
La experiencia de Italia y el enfoque de Francia muestran que la factura electrónica no es solo una obligación normativa, sino una palanca de transformación empresarial.
En España, la coexistencia de iniciativas como Verifactu y la Ley Crea y Crece anticipa un escenario similar, donde la digitalización de la facturación será imprescindible para operar con normalidad.
La llegada de ViDA refuerza aún más esta tendencia: las empresas que adopten ahora soluciones de facturación electrónica preparadas para entornos internacionales estarán mejor posicionadas para afrontar los cambios futuros con garantías.
Con ViDA en el horizonte, la factura electrónica deja de ser una cuestión local para convertirse en un elemento clave de la operativa empresarial europea.
La pregunta ya no es si este cambio llegará, sino si las empresas están preparadas para integrarlo a tiempo en su estrategia digital.